Una encuesta realizada a 965 compañías de 50 o más trabajadores de todos los ámbitos geográficos y sectores de actividad muestra las fortalezas y debilidades de la empresa española. La falta de tecnología impide muchas veces el crecimiento.
Por: Javier Suárez, para la Revista Ser Empresario
La innovación organizativa y tecnológica en la empresa española”, es un estudio exhaustivo realizado por un grupo de profesores de la Universidad Pública de Navarra y editado por la Fundación BBVA, en el que se analiza el grado de innovación tecnológica y organizativa en las industrias españolas.
El mismo se ha centrado en los ejes esenciales de la estructura interna de 965 organizaciones industriales de cincuenta o más trabajadores de distintos lugares, tamaños y sectores de actividad.
La información se refiere a las características generales de las plantas, la tecnología y calidad de los procesos y productos, las políticas de recursos humanos, los sistemas de incentivos y la organización del trabajo, las relaciones que mantienen las empresas con proveedores y clientes, y los datos básicos de la empresa matriz.
El estudio ha sido dirigido por Emilio Huerta Arribas, catedrático de Organización de Empresas de la Universidad Pública de Navarra, y ha contado con la participación de otros tres profesores de esa Universidad, José Alberto Bayo Moriones, Carmen García Olaverri y Javier Merino Díaz de Cerio, así como con la colaboración de Paul Osterman, profesor de la Sloan School del Massachussets Institute of Technology (MIT).
La investigación ha girado en torno a tres ejes fundamentales y la evolución de estos en los últimos años:
•la innovación tecnológica,
•las políticas de recursos humanos y
•los cambios en la organización interna.
El conjunto de empresas innovadoras en el plano integrado de la tecnología, la estructura interna y la gestión de los recursos humanos es todavía limitado: únicamente 155 empresas de la muestra utilizan Sistemas de Gestión Avanzados (SGA), lo que representa un 16% de las empresas; las empresas con calificación SGA son aquellas que están realizando innovaciones importantes de su estructura interna en las tres dimensiones básicas de la organización: la tecnológica, la organizativa y la que hace referencia a la gestión de los recursos humanos.
Este dato pone de manifiesto que la empresa española está avanzando lentamente en su proceso de transformación interna y organizativa para hacer frente a los nuevos desafíos de la globalización; igualmente, los modelos convencionales de gestión de la producción y la información siguen predominando a la hora de gobernar y dirigir las empresas.
Innovación y calidad
Del citado estudio se desprende que la empresa industrial está haciendo un esfuerzo de incorporación de herramientas tecnológicas potentes en sus actividades productivas, ya que el 59,2% ha introducido cambios tecnológicos importantes en sus sistemas de producción. Las tecnologías más implantadas y utilizadas son el mantenimiento preventivo, las redes informáticas de tratamiento de datos y la ingeniería o análisis de valor.
El perfil de las empresas tecnológicamente más avanzadas indica que están mayoritariamente en los sectores químico, maquinaria y equipo mecánico, material de transporte y equipo electrónico y ópticos. Las empresas, además de reponer e incrementar su capacidad productiva con nuevos activos tecnológicos, están integrando metodologías de gestión de calidad con el fin de asegurar la fiabilidad de sus procesos y garantizar una mejora en la calidad de los productos terminados.
Por ello, según el estudio, es importante reconocer el esfuerzo que la empresa española está haciendo en el plano de la gestión de la calidad. De las 963 empresas que han respondido a la cuestión de si tienen implantado un sistema de calidad, 660, (el 68,5%), lo hicieron afirmativamente. En particular, 217 empresas tenían implantado la ISO 9001; 287, la ISO 2002; 5 empresas, la ISO 9003 y 151 habían incorporado otros sistemas.
Recursos Humanos
El sistema de gestión de los recursos humanos en la empresa española ha sido otro de los aspectos analizados. Respecto a la idoneidad cuantitativa de la plantilla, más de la mitad de las empresas, 491, que supone el 51,1%, han indicado que su plantilla era la adecuada; un 19,1% consideraba que era excesiva o que estaba en fase de reducción y un 23,6% que la tendencia era de crecimiento.
En cuanto a la selección de recursos humanos, los factores más valorados por las empresas en la fase de selección de sus trabajadores son la formación (33%), la experiencia previa (31,5%) y la capacidad para adquirir nuevos conocimientos (16,1%). Uno de los aspectos más negativos respecto a las políticas de RRHH es el compromiso con la formación dedicando tan solo 21,15 horas por trabajador y año a formación de su personal, muy lejos aún de las 50 horas que, por ejemplo, dedica la empresa alemana.
Sectorialmente hablando, la industria textil dedica a la formación 7,39 horas por trabajador y año, madera y corcho 12,67 e industrias manufactureras 15,34; el resto de sectores pertenecen al grupo que lleva a cabo un mayor esfuerzo en formación, en el que destaca la industria química (28,9 horas).
Respecto al diseño de la organización interna el estudio desvela, al contrario de lo que ocurre en el resto de Europa, que la tendencia es mantener su actual configuración jerárquica o crecer de forma moderada. Sólo un 4% de las empresas están comprometidas en un proceso de modificación sustancial de sus estructuras de gestión.
Las empresas orientadas hacia la satisfacción del cliente, tratan de reducir el número de niveles jerárquicos para asignar el poder de tomar decisiones a las personas que tienen la información y el conocimiento.
Conclusiones
Del informe se desprende que las empresas más innovadoras son las que fortalecen de manera integrada su capital tecnológico, humano, las hay organizativas, aunque la extensión de los sistemas de gestión avanzados en la empresa española es limitada: las fronteras de la innovación se expanden con moderación, pero el desafío sigue ahí.
Por tanto habría que acelerar el desplazamiento de los modelos tradicionales de organización de la producción hacia sistemas más avanzados.
Sólo las empresas que lo afronten con determinación conseguirán reducir sus puntos vulnerables.
En conclusión, el proceso de reorganización empresarial está todavía en su fase inicial. La empresa española está transitando lentamente hacia modelos más flexibles de organización de la producción y del trabajo. El reto para el futuro será, sin duda, el de aumentar la intensidad y velocidad de las transformaciones internas para mejorar la productividad y los resultados.
En definitiva, lo que caracteriza a las mejores empresas españolas es un movimiento hacia la desaparición de las jerarquías tradicionales. Los muros entre las funciones y los departamentos desaparecen y se trabaja con unidades más pequeñas y autónomas: además han integrado con coherencia las ventajas de las nuevas tecnologías de la información con el cambio de la arquitectura interna y el compromiso de unos trabajadores independientes y responsables. Muchas empresas están adoptando prácticas innovadoras pero solo un pequeño número lo ha hecho de manera coherente y ordenada.
Fuente: microsoft.com
